22.2.10


No daba crédito a lo que sus ojos veian, parecia algo absurdo. Miraba hacia su derecha, un cielo completamente azul, y un sol que brillaba como si le fuera la vida en ello. En la radio sonaba su cancion favorita, todo parecia perfecto.No conocia el destino, pero si la compañia, miró hacia su izquierda, y ahí estaba él, con unas gafas de sol que le hacian aún más atractivo. Como si fuera algo totalmente imposible, él miraba hacia el frente, totalmente concentrado en la carretera, ella le contemplaba como si de una obra de arte se tratara.Él se percató de que ella le miraba, ella se esmeró en sacar una de sus mejores sonrisas, -aunque no hacia falta esmerarse mucho, le salia sola-; entonces él, se le acercó timidamente y le dio un beso en la mejilla. 
-Estamos llegando; y volvió a mirar hacia el frente.
Entonces, sólo entonces, ella se dio cuenta de que las casualidades existen, que esa sería su casualidad, la que le tocaba ese verano y la cual iba a recordar todo el año.

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